El Cuento

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viernes, 16 de octubre de 2009

CUENTO MODERNO






La evolución del cuento en la era moderna ha ido a la par de muchos de los fenómenos, adelantos y factores sociales. Se puede decir que a partir del siglo XIX, el cuento dejó de ser lo que era para convertirse en otra cosa. Y es que desarrolló características propias, un estilo muy personal y una autonomía de género que empezaron a diferenciarlo del cuento popular que hasta la fecha se practicaba. Quizás uno de los rasgos más significativos que adquirió fue que dejó de ser una narración moralizante, una historia con moraleja incluida. Dejó de educar reevaluando el sentido didáctico que tenía y empezó a caminar por terrenos pantanosos y más inhóspitos, cercanos a la condición humana. Desde luego que este cambio trajo consigo una propuesta estética diferente. Esta apuesta estética como de concepción, atrajo a nuevos lectores que vieron en él, un género renovado que contaba hechos sobrenaturales o reales, pero con una fuerza que era imposible eludir. El género se vio beneficiado por factores clave que lo harían convertir en un género mayor. El desarrollo de la imprenta y de las publicaciones en masa, la innovación de subgéneros como el policíaco, psicológico, terror, fantástico, hicieron que su evolución se diera con mayor rapidez. La gran cantidad de escritores que empezaron a practicar el género consolidó al cuento en la era moderna. El terreno era fecundo y estaba dado para que surgiera uno de los grades cuentistas de la historia: Antón Chejov. Este médico Ruso nacido en 1860 removió los cimientos del cuento. Para él la historia no tenía que empezar con “Había una vez”, ni ningún protocolo que paralizara el tiempo. Chejov iniciaba sus relatos de repente, como el fluir de la vida.

Era contundente el cambio en la descripción, los espacios, las acciones, los personajes, las circunstancias. Pero lo más arriesgado que realizaba era cuando concluía esas historias. Terminaba en forma elíptica, sin que el final importara mayor cosa porque lo peor estaba por comenzar. El lector completaba la historia. Chejov echó a andar la maquinaria estética y conceptual del cuento moderno. Posteriormente llegarían grandes cuentistas a lo largo del siglo XX, manteniendo el mismo concepto estético y de estilo como Kafka, Faulkner, Hemingway, Nabokov, Capote, Patricia Highsmith, Raymond Carver. Y latinoamericanos como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Rulfo, Augusto Monterroso, Rubem Fonseca.

lunes, 12 de octubre de 2009

DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA (Horacio Quiroga)


I
Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

domingo, 11 de octubre de 2009

¿Qué es el cuento?


El cuento es una narración corta. Es uno de los géneros más exigentes en la literatura y ha tenido grandes exponentes a lo largo de la historia como Chejov, Poe, Rulfo, Cortázar, Hemingway. Fantasía, terror, drama, realidad han escenificado este formato que se caracteriza fundamentalmente por su brevedad, precisión, economía de recursos y agilidad técnica. Es ahí donde radica su belleza estética y su sentido práctico. En la capacidad que tiene el autor de condensar en unas pocas páginas un universo completo. Podría decirse que el cuento es la carrera de los cien metros, mientras que la novela es una maratón. Es por eso que el escritor debe prepararse muy bien para narrar esa carrera de cien metros y ganarla. Los grandes maestros del cuento saben esto de memoria y en muchas de las recomendaciones que dan a jóvenes escritores está la eficacia. No irse por las ramas, dar con la flecha en el centro o derribar al contrincante de un knock-out técnico. Para lograrlo hay que conocer ciertas características que presenta y que lo hacen diferente de una crónica, poema, o un relato periodístico.


1. El cuento es un género narrativo. Esto quiere decir que describe sucesos fantásticos o reales, que les ocurren a unos personajes determinados.


2. Tiene un argumento definido. Como es un universo en miniatura, la estructura que lo antecede debe ser clara. Los hechos que se suceden tienen que ir entrelazados y en una línea ascendente de: Introducción — Nudo —Desenlace. Toda acción que se suceda va a producir consecuencias.


3. Presentar una fuerza centrípeta. Los elementos del cuento son como los hilos de una red de pescador, todos están fuertemente relacionados y están en función de una misma tarea: el argumento.


4. El manejo de pocos o un solo personaje. Por lo general, el cuento narra los hechos de un personaje que aglutina la historia. Sobre él sobreviene toda la carga dramática, los personajes secundarios iluminan ese dramatismo.





El cuento, a través de la historia ha tenido dos clasificaciones importantes: una es el cuento popular que es una narración apegada a las tradiciones y por lo general era de transmisión oral. En él entran los mitos, leyendas, cuentos fantásticos, de hadas y todas las recopilaciones populares.


La otra clasificación es el cuento literario. Éste ya está elaborado utilizando la escritura, se conoce a su autor y, como va impreso o escrito, no sufre modificaciones como ocurre con los cuentos populares.




Las ideas o temas para los cuentos pueden surgir de aneadotas, sueños, pesadilla, en fin. La fuente de la cual se sacan los argumentos es inagotable. Hay que desarrollar la capacidad de observación y estar pendiente de la realidad y fantasía. En cualquier lugar puede aparecer una buena idea para un cuento.